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Reflexiones sobre un nuevo intento de gravar ganancias a cooperativas y mutuales

El Proyecto de Ley de Presupuesto 2019 presentado por el ministro Nicolás Dujovne, estipula en el artículo 85º dejar de aplicar la “…exención prevista en los incisos d) y g) … a los resultados provenientes de actividades de ahorro, de crédito y/o financieras o de seguros y/o de reaseguros, cualquiera sea la modalidad en que se desarrollen”.

Asimismo, deja asentado que … las sociedades cooperativas podrán computar como pago a cuenta la contribución especial establecida en el Artículo 6º de la Ley Nº 23.427 y sus modificatorias. Si del cómputo previsto surgiere un excedente no absorbido, éste no generará saldo a favor del contribuyente en este impuesto, ni será susceptible de devolución o compensación alguna.”

Al respecto, la Federación Argentina de Cooperativas de Crédito y sus asociadas desean expresar su postura sobre la clara inequidad fiscal a la que quedarían expuestas las entidades de la economía solidaria en caso de avanzar el proyecto de ley


Entre los aspectos centrales a tener en cuenta, se insiste en que ninguna entidad cooperativa debería estar alcanzada por el Impuesto a las ganancias. No se discute la exención, el cooperativismo no puede estar alcanzado por un impuesto que grava ganancias, ya que las cooperativas generan excedentes que se distribuyen entre los asociados en concepto de retorno, hechas las reservas establecidas en el Art. 42º de la Ley de Cooperativas

No obstante, en caso de quedar fuera de la exención y de ser alcanzados plenamente por el IIGG, el sector debería pedir que se derogue el Impuesto Cooperativo o, al menos, lograr que se contemple todo lo ingresado mediante anticipos mensuales por el Impuesto Cooperativo (2% sobre el Patrimonio) como pago a cuenta de Ganancias (excedentes), pero con la salvedad que cuando no se generen ganancias se debe dejar de pagar dicho impuesto cooperativo.

Caso contrario, se da una situación de fuerte inequidad fiscal, ya que cualquier persona física o jurídica utiliza los quebrantos para deducir del impuesto a las ganancias; quebrantos que, además, pueden ser utilizados en ejercicios futuros. Esto no se daría en el caso de las cooperativas, ya que seguirían pagando el impuesto cooperativo (hoy se paga y es un impuesto importante respecto de su volumen de excedentes).

Por otra parte las cooperativas constituyen reservas y fondos en forma obligatoria y éstos deberían formar parte de la determinación del potencial impuesto que se quiere aplicar, pero restando los mismos de los excedentes sujetos a impuestos, disminuyendo el impuesto final que las autoridades del ejecutivo consideran que se pueden recaudar. De no ser así, la inequidad sería aún mayor.

Vale destacar, además, que el acoso al sector se ve agravado en aquellos casos en los que los asociados a las cooperativas pagan impuesto a las ganancias por los excedentes cooperativos, aspecto que parece no ser tenido en cuenta en el monto que piensa recaudar el estado.

Por último, y teniendo en cuenta este cambio paradigmático, se debe dejar en claro que las cooperativas de crédito tienen un impacto fenomenal en materia impositiva que resulta de la aplicación del impuesto a los débitos y créditos, el cual se duplica al no tener ningún tipo de consideración en este sentido, con un impacto muy fuerte en la determinación de la tasa.