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Entrevista a Leandro Iglesias: “Es poco sensata la prohibición de captar ahorros a las cooperativas de crédito”

Dialogamos con el Lic. Leandro Iglesias, del Instituto de Estudios Cooperativos (IECoop) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de La Plata, sobre la situación y estado del cooperativismo de crédito en el país y sobre los avances necesarios para un mayor progreso del sector. Cabe destacar que el IECoop es un ente pionero en el estudio del cooperativismo, al conformarse en 1953, que a la vez inauguró la carrera de Técnico en Cooperativas, hace ya seis décadas. Regulaciones, reformas, desarrollo en el país y en América, son algunos de los ejes que Iglesias retoma para un mayor conocimiento del sector y para reflexionar sobre los pasos a seguir en la vía de crecimiento.

 

-Ecuador, Honduras, Panamá, Costa Rica… Distintos países americanos están transitando reformas en las regulaciones hacia las cooperativas de crédito. ¿Se está debatiendo en Argentina esta posibilidad? ¿Qué legislaciones deberían modificarse en el país para fomentar el crecimiento y expansión del sector?

Una ley que abarque cuestiones generales del sector de ahorro y crédito cooperativo, que sepamos desde nuestro Instituto, no hay, ni  tampoco resoluciones sustanciales sobre los principales temas de debate, que a nuestro entender son: la recuperación del ahorro, las cuestiones impositivas y la clasificación en cooperativas por subsector con control y autocontrol federado. Sin embargo, estos temas mayormente están presentes en la reforma de Ley de Entidades Financieras de 2006, la 26.126, que reintroduce el formato de Cajas de Crédito Cooperativo y las resoluciones emitidas por el Banco Central de la República Argentina. Eventualmente habría que recuperar ese marco y ajustarlo a la coyuntura actual. Sin embargo, entendemos que la cuestión no gira en torno a las reformas sino a las intenciones del gobierno en promover o no al sector; si ese interés está, lo legislativo es perfectible con sólo mirar la experiencia internacional y tomar los casos exitosos en la materia.

-Uno de los puntos más acuciantes para el cooperativismo de crédito nacional es la imposibilidad de captar ahorros de sus asociados. ¿Hay otros países de la región que tengan este impedimento? ¿Por qué se sostiene dicha prohibición?

En Uruguay se da un fenómeno similar al argentino. Después, en la región hay pequeños segmentos que tienen está restricción, pero son acotados. Es raro encontrar que cooperativas de crédito de la envergadura que hay en Argentina no puedan captar ahorro en caja o a plazo, y que para ello tengan que constituirse en bancos sociedad anónima. Es poco sensato, más allá de los resguardos que se quieran tomar con el ahorro de los asociados.

-Credicoop, Bica y Coinag, estos dos últimos sociedades anónimas con mayoría accionaria de cooperativas, tomados como ejemplos: ¿hay posibilidades de que se expanda la banca cooperativa o de “raíz cooperativa” en el territorio?

Esto va a suceder, en cuanto a que las cooperativas con trayectoria y éxito en la gestión de la empresa social tengan un techo en su desenvolvimiento se verán forzadas a reconvertirse, porque detrás de ellos hay miles de asociados que requieren más de su cooperativa y la cooperativa, por necesidad de sostenerlos dentro de ella, tendrá que ofrecerles distintos servicios: ahorro, medios de pago, sistema integral de cobranzas, cuenta corriente, etcétera

-Desde el IECoop de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata hace seis décadas que se sostiene el estudio del sector, ¿cómo ves el desarrollo del saber e investigación sobre las cooperativas de crédito en Argentina y en Latinoamérica? ¿Creés que el país aún falta reconocer el papel que tienen en el desarrollo local y regional?

Es cierto que el IECoop viene desarrollando investigación y transferencia para el sector cooperativo desde 1953, pero no siempre el sector de crédito fue su eje principal de análisis; en su génesis, el trabajo más fuerte estuvo en el desarrollo de las cooperativas agropecuarias y en la incorporación de la capacitación cooperativa en el sistema educativo formal, a través del doctor Érico Panzoni. Posteriormente con los años, se abrieron más campos de estudio sobre el marco regulatorio de las cooperativas, la incorporación de herramientas de medición social -como es el Balance Social Cooperativo- con el aporte de la doctora Teresa Novarese de Nieto y nuestra actual directora la contadora Verónica Lilián Montes, sobre el sector de trabajo, entre otros. Es cierto que, como docente de nuestra carrera de Técnico en Cooperativas, el doctor Alberto Rezzónico hizo considerables aportes sobre la cuestión, sin embargo, el estudio esquemático y riguroso sobre las Cooperativas de Ahorro y Crédito en nuestro país y en la región, se dio a partir del año 2006, con el apoyo de la organización canadiense IDRC para el proyecto Impactos de la Integración Regional del MERCOSUR sobre el sector cooperativo y desde ese momento nuestro aporte fue mucho mayor. Puedo decir que el sector de crédito no ha sido el más estudiado por las universidades argentinas, la Universidad de Buenos Aires desde la Facultad de Ciencias Económicas realizó algunas investigaciones al respecto, al igual que en la Universidad Nacional de Rosario, pero por lo general la mayor cantidad de estudios está enfocado en las cooperativas de trabajo -sobre todo aquellas recuperados y las que son promovidas por políticas públicas- o las agrícolas. El Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, a través de la Fundación de Educación Cooperativa Idelcoop, realiza un interesante fomento a la investigación y al estudio del sector, preferentemente sobre las cooperativas que fueron y son el tronco del Credicoop, con la dirección de Daniel Plotinsky. En cuanto a Latinoamérica, podríamos decir que es todo lo contrario, mucho de los estudios del sector tienen como objeto principal de análisis es el sector de ahorro y crédito, por la gravitación que este tiene dentro del movimiento como por el peso en la economía de cada uno de los países.

Particularmente, nos parece que sería importante recuperar la memoria histórica de las cooperativas, bancos y cajas, que fueron fundamentales para el desarrollo de las comunidades. Analizar ese aporte, para después cotejarlo con el presente y accionar al respecto. Hay que ir a esas comunidades y contar la historia de su cooperativa, desde ese punto proyectarlas en el futuro como elemento necesario para impulsar el progreso local.