«

»

Entrevista a Juan Carlos Pettinari, Presidente de la Cooperativa Integral Coinag y Director del Banco homónimo

Banco Coinag es una sociedad anónima, pero con espíritu cooperativo.

 

Fuimos una agrupación de 10 cajas de crédito de distintos pueblos, en el año ’79 nos convertimos en banco cooperativo. Trabajando junto a otras entidades, cajas de crédito cooperativas, se decidió conformar el banco BISEL, y eso fue creciendo con el tiempo, y debido a la situación socioeconómica del país, nos asociamos a un banco extranjero, por la necesidad de mejorar la capitalización de los bancos cooperativos. Y de eso surgió el Banco Bisel y el Crediagricol. Cuando se incorporó el nuevo banco extranjero, tuvimos algunas discrepancias como banca cooperativa, Coinag en forma explícita, y decidimos continuar como cooperativa y vender nuestras acciones al Agricol. Así sucedió y seguimos como cooperativa, pero en nuestra estructura e idea de organización teníamos esa herencia de que nacimos como banco y quisimos volver. Tuvimos la oportunidad en el 2006 y presentamos las autorizaciones al Banco Central, y eso fue un trabajo largo de muchos años, recién nos autorizaron en el 2013, pero no como banco cooperativo, porque el Central no habilita más esa forma, sino como banco privado, pero donde la cooperativa Coinag es dueña del 99 por ciento de las acciones. Es una sociedad anónima, pero con espíritu cooperativo.

Por qué el BCRA no acepta bancos cooperativos?

Está dentro de la legislación del BCRA. Las cooperativas de crédito también tienen problemas, porque sólo pueden manejar el capital propio. Al asociado solo se le puede dar ayudas económicas con el capital propio, no se le han permitido tomar depósitos de la sociedad, y es uno de los reclamos del sector.

Qué habilita ser banco?

El banco está manejando todos los negocios admitidos por el BCRA. La cooperativa no tiene cuenta corriente, tenía tarjeta de crédito, pero sólo podía dar créditos con el capital propio. En una situación económica inflacionaria era dificultoso seguir creciendo por lo limitado del capital disponible, sin poder aumentarlo. Tuvimos que transformarnos en banco, porque te permite tomar dinero de la intermediación financiera, más los otros servicios que se asocian a la operatividad del banco: tarjetas, compra de valores, y un sinnúmero de operaciones que se vienen haciendo desde el banco y permiten un mayor crecimiento.

Qué habría que crear o modificar para que el sector cooperativo pueda funcionar con normalidad?

Hay un solo banco cooperativo, el Credicoop, que está autorizado hace muchos años, que es muy grande y con la misma estructura como nosotros, cooperativa, pero al ser autorizado, puede tomar dinero de sus asociados y clientes, con operatoria normal a cualquier banco. Las cooperativas deberían tener la posibilidad de estar autorizadas de tomar dinero de sus asociados, de esa manera, el resultado de la operatividad podría capitalizar los resultados, una vez pasado el tiempo respectivo. Las cooperativas deberían poder entrar en la intermediación financiera. Las cooperativas son importantes porque son entidades regionales: trabajan a nivel local, sirven al asociado y han volcado el dinero en la región. Nosotros mantenemos la conducta a pesar de tener un banco sociedad anónima, somos de origen cooperativo y estamos en todo el cordón de Rosario-San Lorenzo y en zonas rurales de María Susana y Totora; eso nos permite tener ocho casas y poder trabajar con esta región tan importante de Santa Fe.

En qué se diferencian las políticas de un banco cooperativo con las de un banco privado tradicional?

Nosotros respetamos nuestros principios cooperativos, estamos muy comprometidos con la región y toda nuestra operatividad la desarrollamos en la región y tratamos de traer soluciones a medida de la sociedad. El banco privado, generalmente, resuelve las problemáticas con medidas tomadas lejos de la región, en las casas matrices. Vemos que las distintas sucursales del país, tienen que pedir autorizaciones a la casa central que está en Capital Federal. Nosotros resolvemos los problemas con la central que está en la zona, con una relación más directa y rápida con las sucursales.

“Coinag nació en 1979 como consecuencia de la unión de 10 cajas de crédito de la zona para, en 1995, pasar a ser parte del Banco Bisel. Fue una decisión generada por el efecto tequila, el Banco Central nos indujo a crear el Banco Bisel”, indicó.

En 1998, Coinag vendió sus acciones y volvió a la actividad financiera como cooperativa, hasta ahora, que volvió a convertirse en entidad bancaria.

“Coinag quiere decir Comercio, Industria y Agro, y esa fue y será la base de nuestros negocios” concluyó.